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después de las 26 semanas de vida no se asoció con mayor riesgo de positividad de los TTG o de EC. 318 En resumen, la evidencia reciente sugiere que la edad de introducción del gluten no modificaría el riesgo de desarrollar la EC y no parece sustentar la hipótesis de una ventana de edad que propicie el desarrollo de tolerancia oral. Sin duda es necesario continuar investigando el tema para sacar conclusiones definitivas. INTRODUCCIÓN DE ALERGENOS Y DESARROLLO DE ALERGIA ALIMENTARIA Las enfermedades alérgicas son otras de las condiciones que están aumentando su prevalencia en el mundo, tanto en los países desarrollados como en desarrollo (31). La literatura disponible es controversial, en buena parte debido a que las grandes diferencias existentes en las metodologías utilizadas, los criterios para hacer los diagnósticos y a las poblaciones estudiadas. Más que optar por una posición definida, creemos importante poner en el tapete de discusión lo controversial de los resultados publicados y la falta de evidencia para instaurar nuevas normas de introducción de los alergenos en la dieta. Un ejemplo de esta situación es la Guía 2015 WAO (World Allergy Organization) (32); en ella se indica que “la evidencia disponible aun no permite concluir que la suplementación con probióticos disminuye el riesgo de desarrollar alergia en lo niños”. Sin embargo, el mismo documento “sugiere que se usen probióticos a) en las mujeres embarazadas con alto riesgo de tener un niño alérgico, b) en mujeres lactantes cuyo niño tiene riesgo de desarrollar alergia y c) en lactantes con alto riesgo de desarrollar alergia. Todas estas recomendaciones son condicionales y están apoyadas en evidencia de nivel bajo”. Otro punto relevante es que, hasta ahora, la evidencia disponible no permite apoyar recomendaciones diferentes en la introducción de la alimentación complementaria para los niños de mayor riesgo de padecer alergia, entendiendo como riesgo el tener un familiar de primer grado con historia de alergia. Por otro lado, las dietas hechas por la madre durante el embarazo o lactancia no tendrían efecto en la aparición de alergia en el niño (33-35). En la cohorte del estudio PIFA del Reino Unido, se seleccionó un grupo de pacientes con AA diagnosticada mediante desafío doble-ciego, placebocontrol, observándose que la introducción de alimentación complementaria antes de las 16 semanas de edad se asociaba a mayor frecuencia de aparición de alergia alimentaria. Así, se sugirió que la LM sería un factor de protección para la alergia a la proteína de la leche de vaca, cuando ésta era introducida mientras el niño aún consume leche materna (26). Sin embargo en otro estudio, (una cohorte de 13.000 niños en que se evaluaron factores de riesgo asociados al desarrollo de alergia a la proteína de leche de vaca), los resultados fueron al revés de lo esperado (36). En los lactantes expuestos a la proteína durante las primeras 2 semanas de vida la incidencia de alergia fue significativa menor, en comparación con los lactantes expuestos después de los 4-6 meses (36). Los resultados se interpretaron como que el contacto temprano con la proteína favorecería el desarrollo de tolerancia. Una mención especial merece la alergia al maní, frecuente en algunos países y menos frecuente en Chile. Du Toit (37) y cols compararon la prevalencia de alergia al maní entre niños judíos que vivían en el Reino Unido o Israel, encontrando una prevalencia 10 veces mayor en el Reino Unido. La única diferencia que se detectó fue que las familias del Reino Unido no exponían al niño al maní durante los primeros 3 años de Navarro E. y Araya M. vida, mientras que los israelíes que lo empezaban a consumir más temprano y en mayor cantidad. Aunque no indiquen cómo y porqué ocurre, estos datos apoyan la idea que la edad, la forma y la cantidad del alimento al momento de la introducción de ciertos alimentos en la dieta sí influyen en el desarrollo posterior de alergia. En nuestro país, las recomendaciones de Guías de diagnóstico y manejo de APLV vigentes (8) plantean que para prevenir la alergia el principal factor es mantener la LM exclusiva hasta los 4-6 meses e iniciar la alimentación complementaria a partir de esta edad, sin retrasar la introducción de aquellos alimentos habitualmente considerados potencialmente alergénicos. En resumen, la evidencia disponible aún no es concluyente. El valor de la LM en la nutrición y desarrollo del niño es enorme y no parece razonable reducir su participación al fenómeno alérgico, por lo que las indicaciones de lactancia materna actualmente vigentes debieran permanecer. Independiente del momento de introducción de un nuevo alimento, parece prudente que la exposición a él sea repetida frecuentemente y en pequeñas cantidades, de manera de favorecer la tolerancia oral. Una de las ideas que recoge progresivamente más adeptos, es que al introducir la alimentación complementaria se debe incluir la mayor diversidad de alimentos posibles, ya que los estudios recientes sugieren que en el primer año de vida esta práctica se asociada a menor frecuencia posterior de asma, alergia alimentaria o sensibilización a alimentos (38). CONCLUSIONES Si bien los estudios aparecidos recientemente acerca de la introducción del gluten en la dieta del lactante no algunas recomendaciones actuales, tampoco las invalidan de manera categórica, dejando claro que la evidencia disponible es aún insuficiente para establecer nuevas recomendaciones. A la fecha, se desconoce la edad óptima de introducción de alimentos potencialmente alergénicos, la forma y cantidad más adecuada de administrarlos, tanto en población general como en niños de riesgo. Mantener la LM exclusiva hasta los 6meses, por todos los beneficios que conlleva, e iniciar la introducción de sólidos entre los 4-6 meses, por los aspectos nutricionales y de desarrollo descritos, parece ser adecuado. La idea de una ventana de protección otorgada por la lactancia materna y los mecanismos por los cuales actuaría constituye una hipótesis atractiva pese a que no todos los estudios la apoyen. Deberemos esperar nuevas evidencias que permitan esclarecer estos temas. RESUMEN La Enfermedad Celíaca (EC) es una enfermedad sistémica crónica mediada por fenómenos inmunes y autoinmunes, gatillado por la ingesta de gluten y prolaminas relacionadas, en individuos genéticamente susceptibles. La alergia alimentaria (AA) es una reacción adversa, inmuno-mediada, reproducible a un alimento. Las recomendaciones acerca de la alimentación complementaria han variado a lo largo del tiempo y también varían en los distintos países según sus culturas, medios económicos y hábitos alimentarios. Hasta el momento la evidencia científica no entrega certeza en cómo la naturaleza de los alimentos entregados, la cantidad de éstos o la forma de darlos, influyen en la salud y desarrollo a futuro del niño. Estudios publicados recientemente han puesto en duda algunos criterios básicos de la alimentación en pediatría, como el rol protector de la lactancia materna o el beneficio de


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