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311 IRISINA Y FUNCIÓN TIROIDEA La Irisina secretada por los miocitos cumple la función de transmitir señales desde el músculo esquelético a otros tejidos. Investigaciones han reportado la influencia significativa que tiene sobre el metabolismo y la termogénesis (30, 48,49). Sin embargo, hay otros factores que influyen en el estado metabólico como lo son las hormonas tiroideas, aumentando la termogénesis, el balance energético y también actuando sobre el tejido adiposo pardo (50, 51). Ruchala y cols, en el año 2014, relacionaron las concentraciones de Irisina plasmáticas con la función y producción de hormonas tiroideas, demostrando que los niveles de Irisina son menores en pacientes con hipotiroidismo. Determinaron que existe una correlación positiva entre T4 libre y la concentración de Irisina plasmática, así también, que los pacientes que presentaban marcadores de daño muscular más elevados, estudiados mediante los niveles de creatina kinasa (CK), tenían menores concentraciones de Irisina plasmática (52). IRISINA Y CÁNCER Los estudios en relación a los efectos de la Irisina y el cáncer son incipientes y limitados. El año 2014, Moon y cols, realizaron un estudio sin lograr demostrar efectos de la Irisina sobre la proliferación celular y potencial malignidad de células cancerígenas relacionadas con la obesidad (53). El año 2014, el estudio de Gannon y cols, los hallazgos sugieren que la Irisina tiene un efecto supresor en el número de células y características migratorias de las células malignas de cáncer de mama; así como también demostraron que es capaz de inducir apoptosis en dichas células (54). El año 2015 a partir del estudio de Agniezka y cols, nuevamente demuestran efectos benéficos de la Irisina como potencial agente anti tumoral. En los potenciales efectos destacan el aumento en apoptosis celular, detención de la migración celular e invasión a través de la matriz extracelular, aumento de la expresión de genes asociados con la inhibición del crecimiento tumoral, así como también la disminución en la expresión de algunos proto oncogenes (genes normales que se transforman en cancerígenos debido a mutaciones o aumentos anormales de su expresión) (55). IRISINA Y EJERCICIO Se ha relacionado a la Irisina como el potencial mediador de algunos de los beneficios metabólicos que genera el ejercicio físico, ya que es el ejercicio quién induce la expresión de PGC -1α, la que induce liberación de Irisina al torrente sanguíneo (figura 1) (56-58). En estudios que evidencian estos beneficios metabólicos se muestra el de Lecker y cols, 2012, quién determinaron que los pacientes con insuficiencia cardíaca que poseen una mejor capacidad aeróbica tras ser evaluados mediante consumo máximo de oxígeno (VO2 máx), presentan niveles de Irisina más elevados que aquellos con menor VO2 máx (48). Ese mismo año, Huh y cols , revelaron que los niveles circulantes de Irisina en sujetos obesos aumentan después de 30 minutos de ejercicio agudo y se correlacionan positivamente con nivel de ATP, metabolitos relacionados a lipolisis y glucólisis en el músculo, así como también, con la circunferencia de bíceps, siendo, el predictor más fuerte de los niveles circulantes de Irisina (36). Es relevante entender cómo los distintos tipos de ejercicio influyen en la liberación de Irisina. Bostrom y cols, el año 2012, demostraron que los niveles de Irisina aumentan como resultado de la realización de ejercicio aeróbico regular, así también, de diferentes protocolos de ejercicios de alta intensidad (7). Tsuchiya y cols, el año 2014, compararon un protocolo de alta intensidad al 80% del VO2 máx, versus un protocolo de baja intensidad al 40% del VO2 máx, obteniendo como resultado que la respuesta de liberación de Irisina depende de la intensidad del ejercicio, ya que el grupo de ejercicio de alta intensidad, quienes mostraron niveles de lactato más altos, presentaron concentraciones plasmáticas de Irisina más altas que sus nivele de pre ejercicio, y en relación al grupo de ejercicio de baja intensidad (31). Tsuchiya y cols, en Mayo 2015 decidieron comparar la respuesta de la Irisina frente al ejercicio de resistencia, resistido y a un protocolo mixto. Los resultados arrojaron que en el protocolo de ejercicio de fuerza la respuesta de la Irisina fue significativamente mayor (P<0,05) comparado con los otros dos protocolos (59). Nygaard y cols. 2015, demostraron que una sola sesión de ejercicio podría aumentar las concentraciones de Irisina circulante, y por lo mismo evaluar la respuesta aguda de un ejercicio de resistencia de tipo interválico de alta intensidad y de un ejercicio de fuerza intenso. Lo que se determinó fue que en ambos protocolos de ejercicio la concentración de Irisina en sangre aumentó (60). Estos hallazgos confirman lo planteado por otros autores que postulan que la Irisina es una mioquina inducida por el ejercicio y que su aumento es transitorio (61,62). Qiu y colaboradores, en su metaanálisis (63), analizaron el efecto del entrenamiento crónico en los niveles de Irisina circulante en población adulta, el estudio incluyó 8 artículos, de los cuales dos, de tipo randomizados controlados (63,64) obtuvieron resultados concluyentes; determinando que el entrenamiento crónico disminuye significativamente (p<0,05) los niveles de Irisina circulantes, esto se explicaría por qué la Irisina no sólo es una mioquina sino que también una adipoquina, entonces al entrenar de manera crónica cambia la composición corporal incluido el porcentaje de grasa, haciendo posible que la Irisina disminuya (18,19, 66,67). Sin embargo, al analizar los datos aislados del grupo entrenado (antes y después) se encontró que los niveles circulantes de Irisina estaban significativamente aumentados después del entrenamiento crónico (65) hallazgos consistentes con lo inicialmente reportado por Bostrom y cols. (7) CONCLUSIONES La evidencia analizada respalda el hecho de que la liberación de Irisina es mediada por el entrenamiento, los estudios plantean que los distintos tipos de ejercicio favorecen su liberación al torrente sanguíneo, pero existe una mayor liberación cuando los ejercicios son de alta intensidad o de fuerza. Si bien faltan estudios que puedan ofrecer claridad sobre qué protocolos de ejercicios son más eficientes para promover la liberación de Irisina, existe bastante evidencia analizada en esta revisión que respalda que esta mioquina es la encargada de mediar muchos de los beneficios atribuibles al ejercicio, teniendo incidencia en patologías como el cáncer y diabetes tipo 2, en el proceso de envejecimiento, y no sólo en la termogénesis como se creía en un principio (figura 1). Por lo anteriormente mencionado, consideramos de gran utilidad contar con estudios realizados en poblaciones más numerosas y que utilicen distintos protocolos de ejercicios a fin de poder recoger información que permita generar estrategias más efectivas que potencien la liberación de ésta mioquina para así poder contar con nuevas herramientas terapéu- Actualizaciones sobre “Irisina”: la nueva mioquina


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