Page 55

Sochinut_43_3

quintiles. De acuerdo a la ENCA, en el NSE bajo, dentro del grupo de los aceites y grasas, el más consumido corresponde a los “principalmente saturados”(4). 276 Las frutas y verduras también son priorizadas en las GABAs, con una indicación de consumo de al menos 5 porciones diarias (19). De acuerdo a la ENCA, en el NSE bajo, el cumplimiento de esta recomendación alcanza apenas 40%, mientras que en el NSE alto se cerca de 60% (4). Según la EPF, se observó que los quintiles más bajos, sólo destinan 4% del gasto total mensual en frutas y 15% en hortalizas, correspondiente a US$5 y US$19 respectivamente (considerando un sueldo mínimo aproximado de US$370 y 30% destinado alimentación general), monto que dificulta adquirir estos alimentos en cantidades que permitan cumplir con la recomendación que indica el consumo de al menos 5 porciones de estos alimentos diariamente. Las frutas con mayor consumo aparente en los cuatro primeros quintiles de ingreso es el plátano, la que presenta un bajo precio por kilogramo comparada con otras frutas. Lo interesante de este análisis radica en que el plátano no es una fruta de producción nacional. Las series históricas de precios de frutas y hortalizas en el país posicionan al plátano muy por bajo las frutas nacionales, independiente de la época de producción (3). En los alimentos ultraprocesados analizados en el presente estudio, se observa una ponderación mayor del gasto en el GS, exceptuando los embutidos frescos que son mayormente comprados en el RCR. Además, en los productos dulces como galletas, chocolates y masas dulces se observó un mayor gasto ponderado en los quintiles superiores, indicando que el aumento del poder adquisitivo implica un mayor consumo de este tipo de productos, constituyéndose además en productos aspiracionales para aquellos NSE menos favorecidos. Los análisis de la evolución del gasto en alimentos ultraprocesados utilizando las EPF de los años 1987 y 2007 indican un aumento substancial tanto en el gasto absoluto como en el relativo. Los aumentos en el gasto absoluto son 110% para el total de los hogares y 117% para quintil II y 88% para el V quintil de ingreso (1). Los resultados de esta investigación dejan en evidencia que el NSE determina el consumo de alimentos en los hogares, observándose un patrón de ingesta más saludable en los quintiles más altos, concluyendo que el NSE y el nivel educacional son variables relevantes, que se asocian a las variables del entorno alimentario (oferta, precio, acceso, otros), al momento de la selección de la compra de alimentos. Esta realidad obliga a desarrollar políticas públicas estructurales que aseguren el acceso a alimentos saludables a un precio razonable, a toda la población, y también estrategias educativas y de etiquetado que le permitan a la población el acceso claro y sencillo a la información nutricional de los alimentos (29,30). En Chile se han impulsado varias iniciativas estructurales para contribuir a disminuir estas brechas, como es la Ley de Composición Nutricional de los Alimentos y su Publicidad (Ley 20. 606) que establece límites de energía y nutrientes críticos (azúcares, sodio y grasas saturadas) en alimentos, por sobre los cuales se deberá advertir su excesivo contenido con el mensaje “ALTO EN” (31); estos alimentos no podrán además tener publicidad dirigida a menores de 14 años, y no podrán ser vendidos en establecimientos educacionales de pre básica, GRÁFICO 4 Distribución porcentual del gasto promedio mensual en productos ultraprocesados, en hogares del Gran Santiago y resto de las capitales, según quintil de ingreso. Araneda J. y cols.


Sochinut_43_3
To see the actual publication please follow the link above