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275 Consumo aparente de frutas, hortalizas y alimentos ultraprocesados en la población chilena mayor cantidad de alimentos de este grupo (4). Estudios realizados con la EPF hace 17 años atrás, ya referían que el pan era el alimento con el gasto mensual más alto en Chile (20). La distribución porcentual del gasto promedio mensual en carnes, excluyendo pescados, no tiene mayores diferencias según zona de residencia y quintil de ingreso, con proporciones que varían entre 20% y 22%. Estudios previos realizado en el sur de Chile con una muestra de 770 individuos compradores habituales de carne en supermercados, estimaron que las mayores proporciones de consumo se encontraban en la carne de vacuno y el pollo (21). El gasto promedio mensual destinado a la compra de pescados y mariscos sólo alcanzó 3% del gasto total en alimentos, siendo mayor en los quintiles superiores y en el RCR en comparación con el GS. Estudios a nivel nacional ya han reportado este bajo consumo; la ENCA 2010-2012, indica que la ingesta de pescados y mariscos disminuye a medida que baja el NSE (4). Otros estudios, también han evidenciado un bajo consumo de pescados (22,23). Olivares y cols. en un estudio realizado en 20 escuelas de NSE medio y bajo encontraron que el consumo no alcanza los 9 g/promedio/día, no existiendo diferencias por NSE (24). Aunque el consumo de pescados es también un mensaje priorizado en las GABAs (19), se encuentra muy por bajo las recomendaciones (1 porción al menos dos veces /semana). Varios factores podrían estar explicando esta relación, y los más relevantes se relacionan con la disponibilidad de estos productos, además del precio. Siendo Chile el segundo productor mundial de salmón y el primero de trucha, además de ser la industria del salmón el segundo sector exportador del país (25), si comparamos el precio de un corte de carne de vacuno como el lomo liso (US$ 15 por kilogramo aproximadamente), con el precio por kilogramo de carne efectivo del pescado de mayor valor que es el salmón (US$24) o el congrio colorado (US$ 19), observamos que el pescado es mucho más caro; y aún el pescado más barato (jurel) presenta un precio que supera en más de 100% el valor de uno de los cortes de carne más baratas como es el caso de la pechuga de pollo (26). En los lácteos, queso y huevos se observó una gradiente creciente del gasto total en estos alimentos, desde los quintiles más bajos hacia el más alto (10% en los quintiles I y II y de 13% en el quintil V). Estos bajos porcentajes, permiten inferir que las personas de bajos ingresos (sueldo mínimo aproximado; US$370 del cual 30% destinado alimentación general), están comprando menos de US$13 en lácteos, queso y huevo, monto que no permite comprarlos en cantidades suficientes para alcanzar la recomendación de consumir 3 veces al día, lácteos bajos en grasa y azúcar estipulada en las GABAs (19). Cabe mencionar, que los datos analizados en este estudio utilizaron el dato de lácteos, quesos y huevo como medida agregada, lo que pudo ocultar diferencias porcentuales por cada producto y por quintiles de ingreso. La ENCA, también señala que los NSE más altos consumen mayor cantidad de alimentos lácteos en comparación con los NSE más bajos (4). En otros países, también se ha evidenciado un mayor consumo de productos lácteos y derivados en las familias con mayor NSE (27,28). En promedio el gasto mensual destinado a la compra de aceites y grasas disminuye a medida que aumenta el quintil de ingreso, con una proporción que supera 3% en los primeros GRÁFICO 3 Distribución porcentual del gasto promedio mensual en hortalizas, en hogares del Gran Santiago y resto de las capitales, según quintil de ingreso.


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