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237 Efecto de una dieta personalizada en mujeres embarazadas con sobrepeso u obesidad estrechamente en la semana 32. El número de mujeres que presentaron anemia al inicio del estudio disminuyó la frecuencia al finalizar el estudio. No se encontró una significancia estadística para ningún indicador bioquímico. DISCUSIÓN El sobrepeso y obesidad gestacional son un problema de salud mundial que implican dislipidemia, diabetes gestacional, hipertensión arterial, macrosomia, falla en la lactancia, complicaciones durante el trabajo de parto y retención de peso postparto, lo que genera riesgo tanto para la mujer embarazada como para el feto (5). Una revisión de González-Moreno el año 2013 en México encontró una prevalencia de obesidad en mujeres embarazadas de 11-22% (4), similar a la prevalencia de 22.5% de nuestro estudio; en datos de ENSANUT 2012 se reportó que la prevalencia de sobrepeso en mujeres de 20-49 años era 35.3% y 35.2% de obesidad, cifras elevadas para lo encontrado en el presente estudio. El promedio de IMC pregestacional fue 28.5 kg/m2, a diferencia de lo mostrado por Tomedi en su estudio con mujeres embarazadas americanas donde el IMC pregestacional fue 26.6 kg/m2 (18), lo cual se relaciona con los incrementos alarmantes de casos de sobrepeso y obesidad en nuestro país (2). Con la implementación de la dieta personalizada durante tres meses acompañada de una orientación alimentaria previa, hubo un impacto positivo en los patrones de alimentación, en este estudio se encontró un incremento de 30.2% en la adecuación de energía recomendada de 90-110%, similar a lo reportado por Lee y colaboradores en Australia donde el porcentaje de mejora fue 28% (19). Al finalizar el estudio ninguna paciente sobrepasó los niveles de adecuación de energía, contrario a los reportes de Cohen y colaboradores en Canadá donde 54% de las mujeres con un plan de alimentación individualizado excedieron su ingesta diaria de calorías correspondiente (20). Los alimentos que mejoraron su consumo son las frutas, verduras y azúcares, y aunque no hubo diferencia significativa en varios alimentos, se deduce que las pacientes mejoraron principalmente sus porciones de comida, grasas y azúcares, reflejado en porcentajes de adecuación de energía y macronutrimentos correctos. Un estudio realizado en Holanda de frecuencia de consumo de alimentos sin intervención dietética, reportó que 81% de las mujeres embarazadas consumían frutas diariamente y 85.3% verduras (21), a diferencia de lo encontrado en este estudio donde al inicio 77.4% y 33.9% consumían diariamente frutas y verduras respectivamente, siendo este último donde se observó mayor diferencia, lo que se relaciona con el factor cultural en nuestro país donde hay una preferencia por alimentos con alto valor calórico, azúcares y grasas, y poco cuidado por la salud. Una de las limitaciones de este estudio fue en la medición de la actividad física, aunque se sugirió la realización de ésta; y se mostraron cambios significativos en el sedentarismo de las TABLA 3 Porcentaje de grupos de alimentos que consumen las pacientes al inicio y al final del estudio. Grupos de alimentos Inicio Final p n % n % (x2McNemar) Frutas 41 77.4 49 92.4 0.0047 Verduras 18 33.9 32 60.4 0.0002 Lácteos 29 54.7 34 64.1 0.0253 Leguminosas 31 58.5 22 41.5 0.0027 Cereales con grasa 12 22.6 10 18.9 0.1573 Cereales sin grasa 53 100 52 98.1 0.3000 AOA con muy bajo o bajo aporte de grasa 24 45.3 28 52.8 0.0455 AOA con moderado aporte de grasa 21 39.6 23 43.4 0.1573 AOA con alto aporte de grasa 11 20.7 9 16.9 0.1573 Aceites y grasas 44 83 48 90.6 0.0455 Azúcares 47 88.7 39 73.6 0.0047 *AOA = Alimentos de origen animal. TABLA 4 Actividad física realizada por los pacientes al inicio y al final del estudio. Actividad física Inicio Final X2 n % n % Sedentaria 23 43.4 10 18.9 Poco activa 18 33.9 14 26.4 0.012410 Activa 12 22.6 29 54.7


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