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por lo que posee una biodisponibilidad dos veces mayor, en comparación con el folato dietario (3). Metabolismo del folato: digestiyón, absorción, transporte, 338 funciones bioquímicas y almacenamiento. Para que los poliglutamatos provenientes de las fuentes naturales (folatos dietarios), puedan ser absorbidos deben ser previamente hidrolizados en el lumen intestinal hasta convertirse en monoglutamatos mediante las enzimas folilpoliγ- glutamilcarboxipeptidasas, (también llamadas pteroilpoliglutamato hidrolasas) provenientes de los jugos pancreáticos y de la sales biliares y las conjugasas dependientes de zinc se encuentran ancladas en la membrana apical de los enterocitos yeyunales (1). Tras la hidrólisis, los monoglutamatos son captados por el enterocito mediante diversos mecanismos: uno saturable, dependiente de sodio (Na) y energía, que requiere de proteínas transportadoras localizadas en la membrana apical, denominadas proteínas de unión al folato (FBP) o receptores de folato, los cuales permiten el ingreso de los monoglutamatos en su forma reducida; otro mecanismo requiere de una proteína llamada “transportador de folato reducido” (RFT, RFC o FOLC) (1,3), que participa también en la captación de folatos por los enterocitos y células inmunológicas. Además, se ha descrito un sistema absorción por difusión tras la ingesta de dosis farmacológicas (10). Al interior del enterocito las formas oxidadas de folato son reducidas mediante la incorporación de átomos de hidrógeno en el anillo pteridina para obtener el tetrahidrofolato (THF), se transfieren grupos de un carbono en las posiciones 5 y 10 del ácido pteróico, formando diferentes coenzimas necesarias para procesos metabólicos específicos (1). El transporte de folatos desde el enterocito hacia el torrente sanguíneo, requiere de proteínas transportadoras ubicadas en la membrana basolateral, que permiten la salida de diferentes coenzimas siendo la 5-metiltetrahidrofolato (5m-THF) la más abundante. El transporte sanguíneo se lleva a cabo mediante proteínas de unión al folato y en menor medida por la prealbúmina, albúmina y β-2 macroglobulina (1), las cuales dirigen las coenzimas hacia los tejidos hepático y extrahepáticos para su ingreso por medio de receptores de folato y sistemas de difusión. Al interior de las células, los dihidrofolatos son hidrogenados para formar tetrahidrofolatos y estos a su vez son conjugados con residuos de glutamato (1,11). La formación de poliglutamatos es necesaria para el almacenamiento intracelular y aumentar la afinidad por las enzimas que participan en el ciclo del folato y la metionina. En el espacio intracelular, el folato se encuentra tanto en el citoplasma como en la mitocondria donando o recibiendo unidades monocarbonadas. La disponibilidad del folato es particularmente indispensable en tejidos que experimentan recambio celular continuo, dado que a partir de él se obtienen bases nitrogenadas, aminoácidos y S-adenosín metionia (SAM), identificado como el principal compuesto que dona grupos metilo para el ADN. Evaluación del estado nutricional del folato: factores determinantes, indicadores bioquímicos y puntos de corte. Según la OMS (12), la deficiencia de folato incrementa el riesgo de diferentes enfermedades y se asocia con efectos negativos para la salud humana en todos los grupos etarios. Además, es una de las principales causas de anemia macrocítica en el mundo (13). Las bajas ingestas de folato en la dieta, constituyen la principal causa de deficiencia lo cual limita a las células para Herrera J. y cols. el mantenimiento de las funciones biológicas que requieren de este nutriente (14). Sin embargo, conocer con precisión la ingesta de folatos es difícil, dado que las prácticas de cocción disminuyen sustancialmente la cantidad de folatos en los alimentos. Junto a ello, las herramientas metodológicas enfocadas a la evaluación de ingesta dietaria más utilizadas, dependen estrictamente de la memoria de los individuos, lo cual genera un sesgo importante en la determinación exacta del consumo de nutrientes. Existen otros factores relacionados con el balance negativo del folato. Se ha demostrado que el consumo de tabaco (15) y de bebidas alcohólicas (14), disminuye las concentraciones de folato en sangre y aumenta los niveles de homocisteína en comparación con quienes no consumen estas sustancias. Entre los consumidores, estos efectos pueden estar relacionados con las prácticas alimentarias inadecuadas reportadas por algunos investigadores (14,15). Existe evidencia que demuestra que el alcohol afecta la conversión de poliglutamatos a monoglutamatos en el lumen intestinal y su captación por el enterocito (16). Además, los problemas de malabsorción pueden generar disminución en las concentraciones séricas de esta vitamina (17). Se conoce que ciertos medicamentos pueden afectar los niveles circulantes de folato. Se ha demostrado que los anticonceptivos orales puede ocasionar deficiencias de la vitamina (18). La utilización del metrotexato, medicamento inmunomodulador utilizado para el manejo sintomático de diversas patologías, disminuye la captación de folatos debido a la inhibición competitiva por similitud en su estructura química (3). En una investigación derivada del Inter99 study, llevada a cabo en 6784 hombres y mujeres entre los 30 y 60 años pertenecientes al suroeste de Copenhagen, se determinaron los factores genéticos y de estilo de vida relacionados con los niveles de folato. Los resultados mostraron que un tercio de la muestra (31,4%) presentó bajas concentraciones de folato sérico (FS) (<6,8nmol/L) y 5,1% presentó deficiencia (FS<4nmol/L). Además, se encontró una asociación positiva entre la edad de los participantes y la deficiencia de folato. El modelo de regresión demostró que las bajas concentraciones de FS y la deficiencia de folato se asociaron significativamente con dietas no saludables, exceso de peso corporal (sobrepeso y obesidad medido por IMC), bajos niveles de actividad física, ingesta de alcohol y el consumo diario de café/cigarrillo y variantes genéticas de la enzima MTHFR (2) Por lo anterior, es necesario fortalecer los sistemas de monitoreo y evaluación para identificar los grupos poblacionales que presentan riesgos potenciales para desarrollar déficit de folato, mediante la utilización de biomarcadores que permitan evaluar oportunamente el estado nutricional de esta vitamina. Los indicadores bioquímicos empleados hasta la fecha, incluyen medición directa del folato en orina, suero, plasma o células rojas y se utilizan gran variedad de técnicas que incluyen métodos microbiológicos (19), radioisótopos de unión competitiva y ensayos de quimioluminiscencia (12); sin embargo, existen divergencias en la sensibilidad y especificidad entre las técnicas utilizadas. A la fecha se ha podido establecer que los ensayos microbiológicos, son los más recomendados para obtener resultados comparables entre diferentes países (20). En el suero/plasma, el folato se encuentra principalmente en forma de 5m-THF y monoglutamato; mientras que en los glóbulos rojos se encuentra predominantemente, en forma de poliglutamatos (19). El FS es un indicador altamente sensible a la ingesta reciente de folato (21). Por tal motivo, una me-


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