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tico, esta definición se corresponde con la determinación del valor medio de la distribución de probabilidad de la variable aleatoria que representa los valores de las ingestas diarias, distribución que cambia según el componente de la dieta que se evalúe y según el individuo (3). La estimación de la ingesta individual es entonces un problema estándar de estimación de la media en poblaciones infinitas, cuya solución se ha establecido como el promedio del registro del consumo de múltiples días. Se ha señalado que este procedimiento se encuentra 360 influido por la variabilidad de las ingestas diarias y por las diversas dificultades que se derivan de evaluar el consumo durante múltiples días (3-6). Adicionalmente la presencia de autocorrelación, es decir de correlación entre las ingestas en días consecutivos, pudiera disminuir relevantemente la efectividad de ese proceso de estimación (7). Lamentablemente la identificación de tales correlaciones, la determinación de su efecto y su control no han sido considerados de manera general en los procedimientos de estimación del consumo y pudiera tener un efecto relevante sobre la validez de los procedimientos utilizados habitualmente. Para representar la ingesta de las poblaciones se ha utilizado un modelo semejante al empleado para los individuos, pero en él las ingestas en la población se han representado mediante una variable aleatoria en la que los patrones de consumo individuales, las ingestas medias de los individuos, son sus valores observados. El valor medio de esa distribución se ha establecido que representa la ingesta poblacional (2,6). Se presenta un problema de muestreo estadísticamente semejante al considerado para las ingestas individuales, pero las unidades de muestreo en este caso no son los días sino los individuos, cuyo consumo es representado por su valor medio. Beaton y colaboradores (8) establecieron, en 1979, un modelo estadístico para representar las ingestas que ha sido y es muy utilizado. En su modelo yij representa la ingesta del individuo i en el día j, la que se descompone como yij= μ + ti + eij donde μ es la ingesta media de la población, ti denota una familia de variables aleatorias que cuantifican respectivamente el aporte del individuo i a la ingesta poblacional, representando μ + ti la ingesta media del individuo i. En el modelo se asume independencia, tanto entre días como entre individuos y supone además: ti ~ n(0, ), siendo la varianza entre individuos o “varianza entre” y eij ~ n(0, ), siendo la varianza dentro del individuo o “varianza dentro”, valor que representa la varianza de las ingestas en múltiples días. Denotando ~ n(μ,σ2) la normalidad de la variable con los parámetros indicados. Las varianzas del modelo han sido denominadas componentes de la varianza; en estadística un modelo así se conoce con el nombre de modelo de efectos mezclados, pues tiene componentes fijas y aleatorias. El análisis del cociente entre las varianzas del modelo y su efecto sobre la estimación del consumo ha sido el contexto teórico en el que se han realizado múltiples estudios sobre cuantificación de las ingestas individuales y las fuentes que influyen sobre las características y propiedades de tales estimaciones. El modelo ha sido utilizado, especialmente, para determinar el número de días necesario para estimar el consumo individual (9-11) y ha sido el fundamento teórico del criterio de que, al diseñar el muestreo para un estudio de evaluación dietética, se debe establecer un único número de días para evaluar las ingestas de los individuos en la muestra. Es común que, en muchas publicaciones del tema, las hipótesis del modelo de Beaton hayan sido asumidas como verdaderas sin ser sometidas a un juicio previo, limitándose los autores a estimar sus componentes (11-15). A pesar de lo difundido de esta forma de proceder, no ha sido evidente que las hipótesis del modelo sean ciertas todos los casos y en todas las poblaciones, por ejemplo, se han observado macronutrientes en los que las distribuciones del consumo son asimétricas (6); adicionalmente, el hecho de que la alimentación dependa de factores económicos y culturales (3) ha determinado la posibilidad de que las ingestas, tanto de energía como de nutrientes, tengan un cierto patrón de correlación entre diferentes días y a que las varianzas de las ingestas individuales no sean iguales u homocedásticas (7,16,17). En el caso de la energía y en correspondencia para los diferentes macronutrientes relacionados, esta posibilidad se ha potenciado por el hecho de que la ingesta calórica total se determina por factores fisiológicos y metabólicos (3). Dentro de la evaluación dietética, la caracterización de la ingesta calórica total merece una especial atención por ser un determinante directo de la enfermedad y por su relación con la ingesta y el metabolismo de otros nutrientes. En Colombia, la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional (18), realizada el año 2010, estimó que 51,2% de la población mayor de 18 años presentaba sobrepeso u obesidad; en el caso específico de las mujeres la proporción estimada fue aún mayor (55,2%). Por ese motivo ha quedado establecida la importancia del estudio de la ingesta calórica total de las mujeres; en ese contexto la determinación de sus patrones de variación diaria resulta especialmente necesaria para perfeccionar los criterios de evaluación dietética (3). Dentro de las mujeres las universitarias deben ser valoradas especialmente, ya que diferentes estudios han demostrado que constituyen un grupo poblacional en riesgo debido a sus malos hábitos alimentarios, los que han sido caracterizados por la presencia de patrones de alimentación poco variados y con predominio de comidas rápidas (19-21). No se han identificado estudios en Colombia dedicados a caracterizar la alimentación y nutrición de este grupo poblacional. En Colombia se han reportado pocos estudios dedicados a analizar la variabilidad de las ingestas, tanto de energía como de los diferentes nutrientes, Herrán y colaboradores (22,23) han analizado este tema en dos publicaciones diferentes, aunque en ambos casos las hipótesis de independencia entre las ingestas y de homogeneidad de las varianzas dentro de los individuos fueron asumidas como verdaderas sin validación previa. El objetivo del presente trabajo fue caracterizar la ingesta de energía de las mujeres jóvenes universitarias de estratos socioeconómicos medios en la ciudad de Bogotá, identificar sus patrones de variabilidad y validar las hipótesis del modelo de Beaton. SUJETOS Y MÉTODOS Durante un período de 28 días se evaluó el consumo de alimentos a 43 mujeres, estudiantes de carreras no relacionadas con el área de la salud, que voluntariamente respondieron a una convocatoria. El total de días en que se evaluaron las ingestas permitió estimar la ingesta individual con una confiabilidad del 95% y un error relativo de 7,9%; el total de personas a las que se les evalúo la ingesta calórica total permitió estimar el consumo poblacional con una confiabilidad del 95% y un error relativo de 5,7%. Para la estimación del tamaño de la muestra se consideraron los valores de variabilidad presentados por Willet en la tabla 3.5, página 42 (3), el error relativo se calculó respecto a la Recomendación Nutricional vigente en Colombia para este grupo poblacional de 2250 Kcal/día (24). Cada participante registró su consumo de alimentos en un diario, para ello recibió un entrenamiento sobre cómo σ2 e σ2 d σ2 d σ2 e Monterrey P. y cols.


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