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Rev Nutr 43-4

351 Caracterización de la ingesta de alimentos y nutrientes en adultos mayores chilenos es uno de los mayores consumidores de este producto en el mundo, según estadísticas del año 2012 (12). Dado que desde el año 2000 es obligatoria la fortificación con ácido fólico a la harina de trigo en Chile (13), resulta esperable encontrarse con este favorable resultado, ya que estudios realizados en la población chilena demostraron un aumento en el consumo, y por lo tanto, un aumento en los niveles séricos de folatos a nivel plasmático luego del inicio de la suplementación (14). En otros países, como Estados Unidos, Canadá, Australia, Brasil, estudios han demostrado que es una medida efectiva y de impacto para mejorar el consumo alimentario de esta vitamina a nivel poblacional, y para aumentar los niveles de la vitamina a nivel plasmático (15). La ingesta adecuada de vitamina B9 en el AM presentaría un efecto protector del accidente cerebro vascular (16), y algunos tipos de cáncer, especialmente el cáncer colorrectal (17). Con respecto al consumo de vitaminas del complejo B, se detectó similitud con respecto a los principales alimentos aportadores de estas vitaminas, que son los cereales, y los productos derivados de estos. Estudios realizados en diferentes grupos étnicos de los Estados Unidos demostraron que la contribución de los alimentos al aporte de las vitaminas del complejo B (excepto B12) estaba dado mayoritariamente por los granos y productos derivados de granos (18). Debe resaltarse que el consumo de productos derivados de cereales en general involucra productos refinados. Este resultado, junto con datos procedentes de otros estudios, podría servir para el perfeccionamiento de las guías de consumo para AM ya existentes. Estos materiales promocionales podrían enfatizar aún más el consumo de cereales integrales (dado su aporte de fibra dietaria, almidones resistentes, vitaminas, minerales y fitoestrógenos). De esa manera se promoverían mejores elecciones de consumo en los AM, y se favorecería la reducción de repercusiones negativas que tiene para la salud el consumo elevado de cereales refinados (18). Con respecto a las diferencias significativas halladas en el consumo de ciertos nutrientes según edad, debe considerarse que a partir de la tercera edad se producen cambios importantes a nivel fisiológico: se reducen las secreciones enzimáticas, con consecuencias sobre la absorción de ciertas vitaminas y oligoelementos (19), deterioro del estado bucal, pérdida de piezas dentarias (20), salivación disminuida (21), problemas de deglución (22), que hacen que el proceso de masticación sea dificultoso y doloroso (23), y que predispone a la selección de alimentos de consistencia blanda y suave (24). Debe considerarse que la presencia de patologías es muy frecuente (enfermedades cardiovasculares, diabetes, enfermedad de Parkinson, accidente cerebrovascular, demencia), y por lo tanto, es también frecuente el uso de fármacos (opioides, antidepresivos, antiinflamatorios no esteroideos, hipnóticos), que intervienen no sólo en el apetito, sino también en el metabolismo de los nutrientes y en la fisiología digestiva (25). La coexistencia de estos cambios junto con la utilización de fármacos incide de manera significativa sobre el estado nutricional de los AM. Al realizar una comparación de la ingesta alimentaria según estado nutricional en AM de ambos sexos, pudo observarse que aquellos con un estado nutricional más deficiente, independiente del sexo, tenían un consumo menor de calorías, macronutrientes y micronutrientes (26). Precisamente esta baja ingesta demostrada, alimenta un círculo de deficiencias-anormalidades metabólicas-inadecuado estado nutricional que se manifiesta claramente en esta población. Además, el apetito del AM puede reducirse. También se presentan alteraciones sensoriales, que favorecen la preferencia por sabores intensamente dulces o salados (27). La función olfatoria disminuida es muy común; sin embargo, existe diferencias en la percepción según el grupo de edad al que pertenezca el AM. En personas entre 65 y 80 años más de la mitad de la población presenta alteraciones en el olfato, mientras que a partir de los 80 años, más de tres cuartos de la población se ve afectada (5). Tal alteración influye sobre el disfrute de la comida, y la nutrición. Debido a las razones mencionadas, se afecta la selección de alimentos, y por lo tanto, la ingesta de macro y micronutrientes y los niveles plasmáticos de los mismos, incidiendo negativamente sobre la calidad de vida (28). Además de las alteraciones fisiológicas, la diferencia en la ingesta de nutrientes entre hombres mayores y menores de 80 años podría deberse a la mayor dependencia que estos adultos tienen al cuidado de otras personas. Si bien existen escasas investigaciones al respecto, un estudio realizado en Brasil evidenció la mayor limitación para la práctica de actividades instrumentales diarias a partir de los 80 años. La mayor limitación en la práctica de actividades diarias implica una pérdida de independencia, autonomía, para movilizarse, y para demandar alimentos (29). Según proyecciones del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), para el año 2020, el porcentaje de AM será 17,3%, cifra notoriamente mayor a la existente en los años 2000 (10,2%) y 1980 (8,1%) (30). La prevalencia de problemas de salud en esta población, muchas de ellas de naturaleza crónica, demanda mayor educación alimentaria, pero adaptada a las necesidades de este grupo de edad. Una fortaleza de nuestro estudio fue evaluar y comparar a un amplio grupo de AM, segmentado en mayores y menores de 80 años. Sería interesante en un próximo estudio evaluar si el consumo de estos nutrientes cubriría los requerimientos promedio estimados (RPE) de la población, y determinar si la actividad física practicada es distinta entre mayores y menores de 80 años. RESUMEN Introducción: La población de adultos mayores (AM) es un grupo demográfico en constante crecimiento, en Chile y a nivel mundial. Representa un grupo de alto riesgo nutricional, dadas las complicaciones en la salud que presentan. Objetivo: Describir la cantidad y calidad de nutrientes, y los principales alimentos consumidos por adultos mayores (AM), y menores de 80 años. Sujetos y métodos: Se evaluó mediante un cuestionario de frecuencia de consumo de alimentosla ingesta detallada de alimentos, de 514 AM sanos de ambos sexos, autónomos de la ciudad de Santiago. Se recolectó información sobre 338 alimentos, y calculó el aporte de macro y micronutrientes por grupo de alimentos. Se realizaron comparaciones en los promedios de ingesta entre mayores y menores de 80 años. Resultados: No se encontraron diferencias significativas en el consumo de macro y micronutrientes entre mujeres mayores y menores de 80 años. Se encontraron diferencias en hombres según grupo de edad, para calorías, carbohidratos, fibra, hierro, tiamina, niacina, folatos, ácido pantoténico, cobre, magnesio, y selenio (p<0,05). El pan es un importante aportador de ácido fólico y de vitaminas del complejo B. Los lácteos aportaron la mayor cantidad de B12. La mayor cantidad de hierro fue aportada por pan y cereales. El calcio fue aportado por lácteos y panes. Conclusiones: Los alimentos tradicionales en la dieta chilena como el pan contribuyen de forma importante a la ingesta de nutrientes. Sería importante analizar exhaustivamente las causas por las cuales existen diferencias en el consumo en hombres mayores y menores de 80 años, para


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