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Rev Nutr 43-4

439 Consejeria en alimentación, actividad fÍsica y tabaco. Instrumento fundamental en la practica profesional sola. Hay evidencias de una relación dosis-respuesta en cuanto al número de llamadas y tasas de cesación, lográndose los mejores resultados entre 3 y 6 llamadas (37). Las intervenciones por internet tienen un beneficio menor que las intervenciones personalizadas OR 1.3 IC95% 1.2-1.3. Sin embargo los resultados no son consistentes (38). La consejería para la cesación del tabaquismo tiene una amplia difusión en la literatura médica. Es eficaz y las guías clínicas recomiendan utilizarla frente a todos los fumadores, la que puede ser realizado por distintos profesionales de la salud. La consejería integral se puede ofrecer en forma individual, grupal o telefónica de manera proactiva. Si bien hay menos estudios sobre la eficacia de la consejería para mantener ambientes libres del humo de tabaco se recomienda su uso por los beneficios en disminuir los riesgos del fumar pasivo, en especial en grupos que requieren mayor protección ambiental, adultos mayores, niños y embarazadas. (39). El consejo en tabaco aumenta aún más su efectividad, cuando es complementada con medidas estructurales, como son el aumento de los impuestos, la regulación de la publicidad y prohibición de venta a menores, entre otros aspectos contenidos en la legislación del tabaco. Consejería en actividad física El análisis de evidencias muestra que los programas individuales de consejería para incentivar la actividad física en adultos son recomendados, con evidencia suficiente para incentivar la práctica de la actividad física asociada a la vida cotidiana de las personas (caminar, bailar, evitar uso de ascensores, andar en bicicleta). La evidencia sugiere que el ejercicio prescrito por el médico tratante u otro profesional de salud, aumentaría la tasa de inicio así como la adherencia a este cambio en el estilo de vida (40-42). Para niños y adolescentes menores de 18 años, las intervenciones más efectivas se desarrollan en el ámbito escolar, con colaboración de la familia; la consejería que se realiza en forma aislada no logra un aumento significativo de la actividad física. El consejo en personas sanas aumenta la actividad física a corto plazo (4 a 6 meses), pero son menos los estudios que lo demuestran a largo plazo, (24). Consejería alimentación Es más limitada, puede producir pequeños a moderados cambios en el consumo promedio diario de frutas y verduras, y de grasas saturadas. Existe recomendación de evidencia para el uso de consejería integral en la prevención de las ECNT con grupos de población seleccionados; en cambio para la población general la evidencia es insuficiente (43, 44). Otras investigaciones muestran un efecto favorable de esta consejería en grupos con factores de riesgo (45-47); hallazgos que sugieren el desarrollo de nuevos estudios, ampliando las poblaciones estudiadas. La consejería en actividad física y alimentación, aun cuando no cuenta con una evidencia fuertemente recomendada sobre su eficacia en población general, se recomienda por los beneficios en la reducción del riesgo y las mejoras en la calidad de vida relacionada con la salud. En grupos de riesgo, cuando son realizadas por nutricionistas, profesores de educación física y kinesiólogos tienen mayor efectividad que la realizada por otros profesionales. Para lograr mayor efectividad y eficacia, estas intervenciones conductuales requieren ser multidisciplinarias, complementarse con medidas estructurales y una acción intersectorial sostenida, como: la obligatoriedad y aumento de horas de actividad física en los colegios, restricciones a la publicidad y venta de alimentos no saludables, acceso a frutas y verduras, oferta de preparaciones saludables, pausas activas en el ambiente laboral, disponibilidad de ciclovías, parques y otros medios para la práctica de la actividad física. La investigación señala que intervenciones poblacionales con multiestrategias continuas en el tiempo (consejería, educación, comunicación, participación social y política pública), presentan mejores resultados que intervenciones separadas o aisladas. LA PRÁCTICA DE LOS PROFESIONALES DE LA APS Se presentan aspectos relativos a la experiencia observada en los participantes de los programas de capacitación del INTA (cuadro 1). El 85% señala tener experiencia en consejería, reconociéndola como una actividad regular de sus funciones durante el último año de trabajo, en general registrada e informada y que le destinan un tiempo importante de su jornada laboral. Sin embargo, se trata de una atención individual realizada con diferentes enfoques, sin evaluación ni retroalimentación a su práctica. Las consejerías que realizan con mayor frecuencia son en alimentación saludable y actividad física, alcohol y drogas, lactancia materna, tabaco, salud mental, salud oral, salud sexual y en VIH. Un tercio de los profesionales realiza consejo breve en los controles de salud y en los Programas de Salud Cardiovascular, de la Mujer y del Adulto Mayor; predominando en ellos una transmisión de mensajes de la vida saludable, sin continuidad o refuerzo en controles siguientes. Otros refieren realizar la consejería para aumentar la adherencia de los usuarios o mejorar la calidad de atención. Les preocupa no tener criterios estandarizados de aplicación y la exigencia de cantidad sobre calidad, su motivación para aprender radica en el interés de tener mayores logros y satisfacciones. Reconocen poseer condiciones personales para realizar consejería, mencionando con mayor frecuencia: a) Empatía y motivación. b) Capacidad de escucha, paciencia y flexibilidad. c) Habilidades comunicacionales, buen trato, experiencia en educación y conocimiento de su realidad. Se observa coincidencia en la percepción de las dificultades que enfrentan para realizar consejería, siendo mayormente: a) Falta de tiempo protegido. b) Falta de interés de los usuarios, inasistencia, vulnerabilidad social. c) Frustración por no lograr cambios de conducta y escaso conocimientos y herramientas de apoyo para realizar la consejería. Las condiciones laborales para realizar consejería, varían entre los establecimientos de salud según el enfoque de atención, los recursos disponibles y la iniciativa de los liderazgos locales. El cuadro 4, muestra la percepción de obstáculos y facilitadores para realizar consejería en la APS. Al término de la capacitación los participantes realizan un análisis de oportunidades para realizar una consejería de mayor calidad y efectividad (cuadro 5). Destacan el potencial de nuevos programas, la certificación en la implementación del modelo de salud familiar en los Centros de Salud Familiar, y la posibilidad de incorporar la consejería en la programación anual de actividades de salud municipal, con metas más realistas conforme a la evidencia. Para el mejoramiento de la consejería plantean la necesidad de elaborar protocolos de atención individual y grupal, con orientaciones para mejorar el flujo de atención. Existe unanimidad en reconocer la actividad de consejería


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