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Rev Nutr 43-1

SAN, como los hábitos de higiene en la manipulación de los alimentos y el saneamiento básico. En esta perspectiva, este estudio investigó a 774 hogares, totalizando 2.453 personas, pertenecientes a las áreas urbana y rural, siendo las entrevistas 64 realizadas, en cada hogar, con el jefe de la familia. Las características socioeconómicas de los jefes de familias que integraran la población del estudio (tabla 1) indicaron que la mayoría de los hogares tienen como responsable la figura de la mujer, en la zona urbana (62%) y sobre todo en la zona rural (81%), con edad media de 49,3 años (desviación estándar 15,75) y el 71,83% eran de raza blanca. Según Siliprandi (10), las mujeres son más vulnerables a la Inseguridad Alimentaria y Nutricional (IAN), presentando mayor probabilidad de ser pobres a la medida en que la renta de las mujeres es inferior a la de los hombres. En esta lógica, el creciente número de hogares encabezados por mujeres, con renta menor que los encabezados por hombres, resulta en una mayor vulnerabilidad intrafamiliar a la IAN. En el mismo sentido, el estudio de Marín-León (11), desarrollado a partir de los datos de la Investigación Nacional por Muestra de Domicilios (INAD) de 2004, concluyó que las condiciones socioeconómicas más precarias están asociadas a la IAN, y se agrava en los hogares dirigidos por mujeres negras. La renta media familiar de la población urbana fue 2.002,8 y de la población rural de 1.598,5 dólares, lo que caracteriza que hay posibilidad de un acceso regular a alimentos de calidad y en cantidad suficiente. Estas condiciones están de acuerdo a lo que afirma Salles-Costa (12) que, la renta familiar mensual per cápita es el indicador que mejor discrimina a las familias en riesgo de la SAN, teniendo en cuenta que, a medida que la renta familiar aumenta, la proporción de familias en la seguridad alimentaria también aumenta. Se considera que la desigualdad de renta sea el factor más importante para determinar la restricción alimentaria, con contribuciones significativas de factores como el bajo nivel de educación, de color negro y residir en ambiente urbano (11). Se infiere que la población del municipio estudiado presenta relativamente baja vulnerabilidad a la condición de la IAN tanto en el espacio urbano como en el rural, sobre todo cuando se tienen en cuenta las variables renta familiar y la residencia en zona urbana. Assunta M. y cols. Por otro lado, para el factor educación se identificó que 70,8% de los jefes de familia tenían sólo educación primaria y sin escolaridad, lo que puede ser un indicador importante de la vulnerabilidad para la IAN, además de la renta, teniendo en cuenta que la prevalencia de la seguridad alimentaria crece de acuerdo con el grado de educación del jefe de la familia (12) y es un factor protector para la SAN familiar (13). Sin embargo, aun que la renta sea reconocida como un determinante fundamental de la inseguridad alimentaria, en la actualidad, este factor, por sí solo es un indicador indirecto y limitado de esta condición. Por lo tanto, es necesario identificar cuáles son los grupos más vulnerables, más allá de la cuestión de la renta, debido a otros problemas de la inseguridad alimentaria (14). El conocimiento de los principales determinantes de la salud, como las condiciones de saneamiento y de vivienda son de gran importancia en el establecimiento de medidas para promover la calidad de vida de las familias. Así, hay que considerar el entorno en el que las familias viven, reconociendo las variables que directa o indirectamente afectan a su bienestar y desarrollo (15). En la tabla 2 se presentan los datos sobre el saneamiento básico en relación con los hogares rurales y urbanos. El agua puede ser un vehículo importante de agentes biológicos y químicos potencialmente nocivos para el hombre cuando hay una falta de atención y un tratamiento eficaz, poniendo en peligro la salud y el bienestar de una comunidad (14). Amaral (16) considera que el agua para el consumo humano es uno de los vehículos importantes de enfermedades diarreicas de naturaleza infecciosa, que torna primordial la evaluación primaria de su calidad microbiológica. Este aspecto es especialmente relevante si se considera que este tipo de delito, que se deriva de la mala calidad del agua de consumo, por ejemplo, interfiriere perjudicialmente en la utilización o aprovechamiento de los nutrientes presentes en los alimentos que se accede, caracterizando condición de IAN en el ámbito de la dimensión de vida y salud. El cuidado de la calidad del agua es esencial para minimizar la posibilidad de transmisión de agentes patogénicos. Amorim et al. (17) consideran que, a pesar de la gran expansión de la disponibilidad de agua potable y saneamiento bá- TABLA 2 Saneamiento básico en los hogares de las familias urbanas y rurales del municipio de Chapecó (SC). Población urbana (%) Población rural (%) Abastecimiento de agua Red pública 84,08 45,11 Pozos/fuente 13,62 50,23 las dos opciones 2,33 4,65 Cloaca Sistema de cloaca público 23,44 - Fosa 75,48 99,06 Sistema abierto 0,45 0,94 No supo informar 0,63 - Basura Recolección pública de basura 96,81 90,7 Sistema abierto 0,49 - Quemado/enterrado 2,70 9,30 Elaboración de los autores


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