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Rev Nutr 43-1

a los requerimientos-meta, sobre la base de los intervalos recomendados (AMR) (39) se calcularon los requerimientos mínimos de grasa, carbohidratos y proteínas, tanto a nivel individual como los correspondientes a las medianas de cada uno de los grupos discriminados por sexo y edad. Una vez obtenidas los consumos habituales a través del PC_SIDE, se procedió a calcular las prevalencias de las ingestas que no alcanzan las metas establecidas por el AMR comparando en cada caso dichas ingestas con el requerimiento individual estimado, (tablas 3 y 4). 28 Para determinar el nivel de equilibrio de la dieta, expresado como el porcentaje de aporte al consumo usual de energía por parte de los macronutrientes, se calcularon los promedios correspondientes para cada una de las edades, discriminando los resultados por sexo (tabla 5). Aplicando el estadístico de Levene y la prueba F de Fisher, se aceptan las hipótesis de homogeneidad de varianzas y medias para todos los grupos etarios y se rechaza la misma para las medias de los grupos discriminados por sexo. Para obtener la prevalencia del exceso en el consumo de Pereira L. grasa y de carbohidratos, se consideraron los límites máximos recomendados en la ingesta de 35% y 75%, respectivamente, en relación al requerimiento de energía calculado de forma individual en atención a las actividades físicas desarrolladas. Los resultados, discriminados por edad y por sexo, se presentan en la tabla 6. Para los grupos clasificados de acuerdo a sexo, se realizó el análisis ANOVA de un factor usando el estadístico de Levene con su nivel de significación para contrastar la hipótesis de igualdad de varianzas de la ingesta usual de energía y de macronutrientes en los grupos clasificados a su vez por edad y por institución educativa. El nivel crítico resultante arrojó niveles de significación mayores que 0,05 en todos los casos por lo que se concluye que no existen diferencias significativas en la ingesta usual con respecto ni a la edad ni a la institución educativa a la cual pertenecen los individuos. Para determinar el nivel de significación intraclase, se hizo uso de la prueba F de Fisher y se obtuvo nuevamente un nivel de significación superior a 0,05 por lo tanto, se acepta la hipótesis de la igualdad entre TABLA 4 Distribución de porcentajes del requerimiento cubierto por la ingesta usual en individuos que no alcanzan el límite inferior de la AMDR (Rango Aceptable de Distribución de Macronutrientes). %RIU-INCRM* ENERGÍA GRASA PROTEÍNAS CARBOHIDRATOS M F M F M F M F EDAD 8 96,5 71,9 82,9 70,0 - 75,4 - 80,5 9 79,2 75,8 71,9 69,7 83,1 72,3 80,5 85,2 10 82,1 70,7 72,6 71,9 87,2 82,6 91,9 81,2 11 79,3 68,0 73,4 73,9 89,9 79,0 83,2 72,2 12 70,8 62,5 63,5 68,5 81,6 79,8 87,9 80,6 13 73,5 63,1 64,3 66,5 85,0 74,1 83,7 73,3 14 67,5 59,0 63,8 65,3 68,6 68,2 86,4 63,7 15 65,7 64,9 67,3 67,5 92,8 84,9 90,0 74,2 PROMEDIO 76,8 67,0 70,0 69,2 84,0 77,0 86,2 76,4 *Porcentaje del requerimiento cubierto por la ingesta usual (%) en individuos que no cumplen requerimiento-meta. TABLA 5 Distribución porcentual del aporte de los macronutrientes a la ingesta usual de energía. ACTE* ENERGÍA GRASA PROTEÍNAS CARBOHIDRATOS (%) Ingesta usual (20 - 35%) (10-30%) (45 – 65%) M F M F M F M F EDAD 8 1 972,8 1 555,7 21,7 22,2 14,8 15,8 64,5 63,5 9 2 046,1 1 665,6 20,4 21,2 15,1 15,1 69,1 65,8 10 1 904,5 1 603,1 19,7 21,3 14,6 15,2 64,9 64,0 11 1 934,2 1 681,0 20,4 21,5 14,7 15,2 65,3 63,9 12 2 066,4 1 717,8 19,8 21,6 14,9 15,1 65,2 64,1 13 1 829,7 1 652,5 19,9 21,7 14,2 15,4 66,1 64,6 14 1 925,3 1 717,1 18,6 21,2 13,9 15,2 67,6 64,9 15 1 878,8 1 571,2 20,6 21,4 14,2 15,1 65,2 64,4 PROMEDIO 1 944,7 1 645,5 20,1 21,5 14,6 15,3 66,0 64,4 *Aporte al consumo total de energía.


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