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con la capacidad de suministrar datos confiables.No se incluyeron 26 grados superiores al décimo debido a que éste constituía el último grado común en al menos dos escuelas. Para levantar los datos de la ingesta, el trabajo de campo se desarrolló en dos etapas. En la primera, se aplicó un cuestionario abierto con Recordatorio de 24 horas a las secciones predefinidas en las instituciones educativas conformadas por 379 niños y adolescentes con edades comprendidas entre los 8 y los 15 años (edades sexo femenino: media 11,27; desviación típica 1,878; edades sexo masculino: media 10,98; desviación típica 1,829); 198 varones y 181 estudiantes de sexo femenino. Esta primera etapa tenía la finalidad de levantar, simultáneo a la ingesta, un listado que permitiera crear una categorización general de los alimentos presentes en las comidas de los estudiantes. La aplicación del instrumento se realizó durante los días laborales de las escuelas, es decir, de lunes a viernes, con correspondencia de los datos a los días de domingo hasta el jueves. Como producto de la aplicación de este primer instrumento se identificaron 317 alimentos los cuales pudieron ser agrupados en las siguientes categorías: 1) Arroces, 2) carnes y derivados cárnicos, 3) bebidas, 4) sopas, caldos y coladas, 5) frutas, 6) hortalizas y verduras, 7) leguminosas, 8) masas y panes, 9) huevos, 10) leche y sus derivados, 11) alimentos a base de cereales y 12) golosinas y bocadillos. La segunda etapa de la investigación se llevó a cabo en una submuestra probabilística estratificada (114 escolares) equivalente al 30% del total de estudiantes (p=0,88, proporción de individuos que se ajusta al esquema de categorías definidas, 95% de nivel de confianza y un 5% de error de muestreo). Los estratos definidos fueron a) las instituciones educativas, b) el sexo y c) la edad. En los grupos iniciales de cada escuela, una vez definido el tamaño de los estratos, se realizó una selección al azar. En este grupo se empleó un cuestionario semiestructurado en un todo de acuerdo con las categorías definidas durante la primera etapa del estudio, y se aplicó, en días no consecutivos, el método de Recordatorio de 24 Horas de Pasos Múltiples (R24HPM), adaptado a las fases del USDA Automated Multiple Pass Method creado por el United States Department of Agriculture (21-24) con registro de ingredientes de preparación y cantidades consumidas. La validez de contenido del cuestionario fue evaluada a través del juicio de 12 expertos haciendo uso del coeficiente de Pereira L. concordancia W de Kendall, el que indica que se cumple el supuesto (W=0,116, gl=11, p>0,05). Con los datos de consumo de cada uno de los recordatorios de 24 horas, se calcularon los totales correspondientes a gramos de grasa, proteína, fibra, carbohidratos y la energía consumida al día; haciendo uso de los datos presentados en diferentes tablas de composición de alimentos ecuatorianos (25-34). La estimación de la ingesta habitual fue realizada haciendo uso del PC_SIDE (8) clasificando los datos de los estudiantes por sexo, por secuencia de aplicación del Recordatorio de 24 horas, por edad, por escuela y considerando el peso registrado en kilos. RESULTADOS De acuerdo a Torún (19) la actividad física encontrada en los niños y adolescentes del estrato rural resultó ser más alta que la que se podría esperar en el entorno urbano para grupos de igual edad y sexo (35,36), coincidiendo además con Herrera (37) en que todos los niños de más de 10 años realizan actividades físicas, cuando menos, de intensidad moderada. Para el cálculo de los requerimientos energéticos individuales, tomando en cuenta la talla alcanzada por cada uno de los niños y adolescentes pertenecientes al grupo de estudio y haciendo uso de las medianas proporcionadas por las tablas del Índice de Masa Corporal (IMC) de la World Health Organization (38), discriminadas por sexo y por edad, se obtuvieron los pesos correspondientes. Posteriormente, con las ecuaciones, propuestas por la consulta de expertos FAO/WHO/UNU (20), discriminadas por sexo, se calculó el GET correspondiente a la actividad física moderada, haciendo el ajuste posterior a nivel individual. Finalmente, se sumó, discriminada por sexo y edad, la energía correspondiente al crecimiento, Eg, según estimaciones de la referida consulta FAO/WHO/UNU (20). Los resultados obtenidos se presentan en las tablas 1 y 2. La ingesta usual de macronutrientes, específicamente de grasa, carbohidratos y proteínas, también fue obtenida haciendo uso del software PC-SIDE. No hay suficiente información científica contrastada para establecer los requerimientos promedios estimados (EAR) para macronutrientes como las grasas y los carbohidratos, sin embargo para las proteínas, en grupos de niños de ambos sexos, entre 8 y 13 años, el TABLA 1 Requerimientos mínimos de energía estimados, sobre la base en los datos individuales, para los diferentes grupos etarios en el sexo femenino. EDAD IMC MED MED GET ACTIVIDAD FÍSICA (%) Eg Requerimiento MED TALLA PESO MOD2 LIGERA MODERADA INTENSA Energía total 8 15,9 1,230 24,1 1571,5 33,33 33,33 33,33 21 1592,3 9 16,3 1,280 26,7 1683,5 60 12 28 23 1625,7 10 16,9 1,310 29,0 1775,4 0 62,5 37,5 25 1900,2 11 17,6 1,385 33,8 1958,9 0 72,73 27,27 25 2064,1 12 18,4 1,413 36,7 2049,6 0 69,23 30,77 26 2170,2 13 19,2 1,493 42,8 2226,5 0 65,22 34,78 24 2366,7 14 19,9 1,496 44,5 2280,0 0 63,16 36,84 19 2425,0 15 20,5 1,500 46,1 2316,6 0 62,5 37,7 12 2464,3 2: GET correspondiente a la actividad física de intensidad moderada, es obtenido a través de las ecuaciones propuestas por la Consulta Mixta de Expertos FAO/WHO UNU (20), según la fórmula 263,4 + 65,3 (Kg) – 0,454 (Kg2) (Kcal/d) para el sexo femenino.


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