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Rev Nutr 43-1

9 Hábitos alimentarios en la población escolar chilena. Análisis comparativo por tipo de establecimiento educacional González et al. (21). Los ítems no recomendables para la salud (comida rápida, bebidas y dulces o golosinas), son los que exponen una menor variación inter-grupo. Una conclusión provisoria es que estos malos hábitos alimentarios tienden a estar extendidos transversalmente en la población escolar, mientras que los buenos están más segmentados. Sin embargo, esta interpretación debe ser cautelosa toda vez que los ítems evaluados no dan cuenta de la calidad de los atributos consignados, ni de la frecuencia de consumo al interior del día. En este sentido, se hacen necesarias más investigaciones para profundizar el entendimiento de este tipo de hábitos. El gráfico 1 muestra la densidad del puntaje HAS calculado en los estudiantes de octavo básico según su dependencia administrativa estimada mediante la función Kernel Epanechnikov con bandwich óptimo. El gráfico 1 captura el efecto de la segmentación de los hábitos alimentarios, expresando una separación importante entre los establecimientos Particulares Pagados respecto de las otras dependencias educativas. Del mismo modo, se pueden observar tenues diferencias entre las densidades kernel entre los establecimientos Municipales y Particulares Subvencionados. El diferenciado comportamiento del puntaje HAS favorece a los estudiantes pertenecientes a establecimientos Particulares Pagados. Son los alumnos asistentes a este tipo de centros quienes, en razón de sus niveles de ingresos y capital sociocultural, evidenciarían mejores hábitos alimentarios. En este segmento, mientras que 17.9% traspasa el umbral de los 40 puntos en el índice HAS, sólo 8,4% de los alumnos de colegios municipales y 9,7% de particulares subvencionados lo hace. De igual modo, en el otro extremo de la distribución, y en lo que pudiese considerarse para efectos de análisis un deficiente puntaje HAS (20 puntos del índice), 4,2% de los estudiantes del sistema particular registran puntuaciones por debajo de este punto de corte, cifra que se duplica en el caso de los estudiantes de los otros segmentos. Al testear el comportamiento del puntaje individual se observan diferencias de medias estadísticamente significativas F(3,197362=1638,749; p<0,001) que sitúan por sobre 3,79 puntos en la escala HAS a los establecimientos pagados respecto de los municipales y en 3,00 puntos respecto de los subvencionados. En términos de desviación estándar estas diferencias se traducen en 0,49 y 0,39 respectivamente. En consecuencia, esta desigual distribución de las fuentes alimenticias constatadas en la tabla 1 y en el gráfico 1 ayudaría a explicar la mayor prevalencia de la malnutrición, principalmente por exceso, en los grupos escolares de más alta vulnerabilidad. La tabla 2 expone en términos dicotómicos la percepción de los alumnos respecto de las acciones que el establecimiento realiza o regula a fin de promover la alimentación saludable. Si bien no existe una tendencia lineal, los estudiantes del sistema municipal advierten en una menor proporción la comercialización de alimentos poco saludables como bebidas (61,7%), comida rápida (28,3%) y golosinas (81,3%) que sus pares del sistema particular subvencionado (70,4%; 41,5%; 83,1%) y particular pagado (79,7%; 37,6%; 81,8%). Esto llama la atención, dado que es precisamente en este tipo de dependencia donde se concentran las mayores tasas de obesidad escolar. Una explicación tentativa es que los establecimientos Municipales están más expuestos a redes locales de apoyo en salud y a una mayor vigilancia por parte de la política pública, lo que, sumado a las características antropométricas de su población escolar, les obliga a generar mayores esfuerzos por prevenir el sobrepeso y la obesidad. En este sentido, la mayor propensión a promover mediante talleres y clases el consumo de frutas y verduras también sería expresión de lo anterior. Por otra parte, tampoco se puede descartar una eventual subestimación de la percepción subjetiva del riesgo. Respecto al ítem de Publicidad se observó que son los establecimientos particulares pagados los que han erradicado en mayor proporción las prácticas de persuasión alimentaria (10,6%). Una diversidad de estudios coincide en que la publicidad es la génesis de las preferencias del consumo alimentario en escolares (22-25), ya sea por exposición a los medios gráficos como a la oferta en kioscos y mercados. La información de la tabla 2 podría considerarse un primer insumo para conocer, al menos en ciertas dimensiones, la efectividad de la Ley de Composición Nutricional de los Alimentos y su Publicidad, toda vez que este marco legal impone prohibiciones para expender, comercializar, promocionar y publicitar en establecimientos educativos alimentos altos en calorías y/o sal. De existir mediciones homologables a esta escala anteriores al 2012, se podría evaluar el impacto neto del cambio legislativo. También se observó en establecimientos particulares pagados una mayor presencia de kioscos saludables, mercado TABLA 2 Presencia de actividades de promoción de hábitos alimentarios en el establecimiento (%). Ítem Municipal Part. Subv. Part. Pagado Total Sistema 1) Venden bebidas gaseosas 61,7 70,4 79,7 67,6 2) Venden comida rápida 28,3 41,5 37,6 35,7 3) Venden golosinas y bocadillos 81,3 83,1 81,8 82,3 4) Hay carteles o afiches con publicidad de bebidas gaseosas o comida rápida 15,2 15,9 10,6 15,2 5) Me enseñan en clases o talleres que es bueno comer más frutas y verduras 58,3 49,6 45,3 53,0 6) Hay kioscos saludables 22,5 18,6 25,5 20,8 Nota: Ítems de expresión dicotómica (sí-no), la tabla expresa frecuencias relativa de la opción “Sí” calculada con base al total de valores válidos. Fuente: Elaboración propia con base a datos SIMCE 2013.


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